En este caso, he escogido la imagen de un fotograma de Futurama para ilustrar lo que me ha hecho escribir sobre este tema. La segunda estatua de la Libertad empezando por la derecha es un mono, lo cual me lleva a la frase de «trabajar como un mono». Trabajar-mono-libertad, esa es la simple explicación de la foto, pero dejar de trabajar debe llevarnos a sentir una sensación indescriptible, siempre y cuando no sea por algo negativo. Yo hablo de dejar de trabajar por obligación, saber que de hoy en adelante ya no debes levantarte a la misma hora para hacer algo que llevas muchos años haciendo. Saber que podrás quedarte sentado sin hacer nada más que lo que te gusta, disfrutar de la gente que tienes cerca, de tus series favoritas, de cocinar, de mirar al horizonte y sentir como si te quitaran un gran peso de encima. Imagino que la sensación debe ser como aspirar y sentir que el aire que te entra a los pulmones es limpio, fresco, como si levemente te elevaras del suelo, ver todo con más claridad, más luminoso, sentir que quieres abrazar a la gente que está cerca y más a la que no tienes cerca. Sentir que tus ojos lloran pero con una enorme sonrisa.
No creo que sea necesario salir de la cárcel o ganarse la lotería para poder sentir eso, aunque tampoco estaría mal como complemento esto último, pero he intentado por unos minutos imaginar lo que debe de estar sintiendo alguien muy cercano y me ha hecho muy feliz. Nuevamente la dualidad. Considero que lo único que hace falta es saber sentir y querer ser feliz, por un instante, y que con suerte dura días, meses y años, pero que ya ha valido la pena disfrutarlo.
